El molino se movía en aquella noche, maniobrado el piano es, ante el oscuro deseo de dejar ser, aquello que prometi, ante un candado cerrar, eterno letargo de espinas y sangramiento, explosión de almas rotas en pedazos de cristal violeta, desean su libertad en gotas de desesperacón avanzadas, comienzas las campanas, la marcha de las tinieblas comienza, y un a voz bajo un conjuro enciende las llamas, risas de dolor y placer, ruidos infernales que provienen de las grietas de la tierra violada en guerra...
Escucha, escucha!! esos rugidos, quedaron dispersos todos esos males, oí de esos rugidos que arden en veneno ardiente, unificando la maldad que se creyo dormida, que despierta, y no puede dormir más, en conciencia de tocarla y destruir sus organos de vida, experimentar el crujido de los huesos de cada arbol, saborear la miel que desprenden sus ojos, oler la soberbia que desprende de su boca...
En el conjuro, participa el diablo en su imagen misma, quemadas las cenizas del que sus restos rezan, de la manera en que su lengua palpita cada centimetro de su destruida piel, perforada y aniquilada por los golpes, ante una necrofilia en vida, pues ya no puede morir y vida eterna para siempre será, cada rasguño melancolia es, de aquellos recuerdos de cuando pudo vivir, en el mas allá, no dan de beber, cuando no se és vivo ni muerto, ni la mas minima gota de amistad, puede saciar, aquel vacio espantoso por el cual, estos pensamientos navegan cada cierto tiempo, en el tiempo de la inconciencia y la bipolaridad misma, ante la paz, y el sorbo de un escandaloso piano que no para de llorar, naceran, los polvos de estrellas estrelladas, quemadas por el conjuro, arde en llamas...
El amanecer es proximo y la oscuridad se iluminara, se iluminara ante aquella virgen, que dejo caer su lubricada desnudez, ven y unete, entregate al placer del final, mientras el sol sale, la cruz regresa a su "posicion" normal, los muertos vivos a la muerte en vida regresarán,´preparan el requiem para nuevas almas, almas d eun vago reucerdo, de un recuerdo que en cierta mente habita, donde el habitat es inestable pero controlable, controlable por quien dice estar conciente y cuesta responder a eso, los tentaculos lameran su inocencia, para que en mis redes, alimento halla, mientras esa guitarra estilo flamenco deja fluir sus encantos, encantadores dedos que recorreran su cuello, para que mis colmillos pueden herir, esas arterias que impiden que su sangre pueda ser ofrecida, el conjuro, ante el grito de un gallo, ante el gemido de una aniquilada mujer consigue su eterna pausa, pausada y serena, doblegada por la luz y añorada en oscuridad...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario