martes, 17 de agosto de 2010
Noche I: Efecto piel
El molino se mueve cuando anochece, al ritmo del melancólico y despendedor piano, habla de un aprendizaje, entre chispas de técnica y apaciguamiento, aquellas cosquillas que suben y bajan de nuestra alma, pudorosa y cansina, tristemente en felicidad con chocolate, chocolate en relleno rojo, algo así quizás sea entendido el gran amor en términos físicos, desearlo comer y morder en pasión loca, y su relleno rojo es, fluirá por la piel un efecto nuevo y diferente, bajo sus manos el poder que solo el vástago de las tinieblas puede comprometer bajo un conjuro, es un efecto seductor y elegante, donde nacen los recuerdos del futuro y se borra los deseos para el pasado, el molino se mueve y las tiernas brasas sacuden su intensidad, el piano agita su voluptuosidad, y el aprendizaje se ha vuelto en 180 grados, toma su piel y la lava hará una canción, romperla y su sangre mezclada será, el aprendizaje sera experimento, mientras lujuriosos violines prenden lo apagado en tierra de lo desconocido a las esquinas de un patio para conjuros oscuros, duque del vicio y la inocencia, estremecerá su efecto donde las espinas de cada flor serán la piel de su renacer, de esos colmillos que abren acceso, trituran las barreras que impiden que la sangre sea vida eterna, ante una lúgubre escena en oscuro amanecer, se desvanece todo para intensificar el efecto, y mas que nunca la piel buscará, buscará en negro lo que es rojo, palpitar en mascar, cuando esa cosquilla que recorre todo el alma, genera mas que placer interno versus el nerviosismo clásico y repudiable, el efecto por el cual, los días que quedan están "antes de", en 180 grados...
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