Por las frías montañas viajaba en tu búsqueda, volaba mi imaginación en un desierto y de él escape, me perdía momento ociosos de mi vida estando aquí, volaba mi imaginación a las frías maniobras rusas. Siempre me han dicho que por acá en el país mas extenso cosas extrañas sucedían, que acordeones fluían por las noches y en la mañana nieve había, gente tiránicamente blanca era cosa del día a día, blanca como ella, que te has perdido y no se donde encontrarte y vine acá por ti, a congelar mis pensamientos a nevar mi futuro que he puesto a derretir mi pasado...
Un, dos, tres, gente fría manchada en su frente con rojo, experimento caridad solo por mis manos, te busco en cada rincón, porque en mis sueños has de volver, a responderme lo que en pregunta solo quedo, necesito que resucites y vuelvas a ver lo que yo no puedo, la nieve me ciega, y el frió la mente me congela...
Aprendí de aquel desierto que puedo lograr la la esencia de vivir más allá, sin ese elixir mágico, lo desee como aquella relación sexual que no ocurrió, porque en un monstruo te has haber convertido mujer, y toda una nación temblar hiciste, en Kashmir las cosas eran extrañas, y en Moscú no es distinto, salvo el clima, aprender a respetar las culturas es un deber que ningún pedazo de nieve puede ocultar...
Veo caminar a esa gente, con sus patitas congeladas, hirientes miradas que buscan revancha, nadie es la mujer que busco, en la esquina siguiente un montón de gente se juntaba a pensar, a reflexionar el porque de amar, el porque de seguir congelándose sus manos por una ciudad gorda, poderosa y ambiciosa, pero que sin embargo es tremendamente bella...
Sigo el camino, porque este no tiene final aparente, es como la vida, un sin fin de ramas de arboles, unas mas débiles que otras, pero solo algunas llegan al tope, aquella que en ti pueda hacer florecer mas cosas, quizás en lugares como estos deba de buscarte, pero sera para otro sueño, cuando el arpegio vuelva a comenzar una vez más...
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